Inmerso en las montañas de Michoacán, este Pueblo Mágico te ofrece bellas construcciones de aire minero y, cada año, la visita de uno de los insectos más sorprendentes: La Mariposa Monarca.

Enclavado en el eje volcánico transversal se encuentra este poblado, famoso por su glorioso pasado minero. Entre el inigualable paisaje montañoso es posible divisar a un destino único que sobresale por el verdor de sus bosques de coníferas y por las construcciones de techos de teja adornadas con balcones.

Sin embargo, buena parte del encanto de Angangueo se debe a que es uno de los prestigiosos santuarios que año con año elige la mariposa monarca para visitar tierras mexicanas y pintar de anaranjado sus azules cielos.

Conoce más

Cuando llegaron los españoles, Angangueo era tierra de nadie y no se habían descubierto las riquezas naturales que albergaban sus suelos. No fue sino hasta finales del siglo XVIII cuando se convirtió en un enclave minero que dio vida a un próspero pueblo. Sus vetas fueron explotadas por españoles, ingleses, alemanes, franceses y norteamericanos, hasta que a mediados del siglo pasado, por un accidente ocurrido dentro de las minas, pasaron a formar parte del patrimonio nacional. En 1991 cesó por completo la explotación minera de la localidad.

Lo típico

Lleva un recuerdo de las mariposas a través de objetos artesanales o en los dibujos de las prendas de vestir que venden en Angangueo.

Entre la gastronomía de este lugar destacan el mole y los helados, mientras que de arte popular podrás encontrar piezas de metalistería, platería, herrería y tejidos en telar, entre otras.

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